lunes, 17 de diciembre de 2012

Para reconocer y actuar ante señales de abuso sexual en los menores - Salud - CNNMéxico.com

Para reconocer y actuar ante señales de abuso sexual en los menores - Salud - CNNMéxico.com



(CNN) — La madre de un adolescente comenzó a sospechar que algo estaba mal unas semanas antes de que su hijo le dijera a un director de la escuela que el exentrenador de futbol americano de Penn State, Jerry Sandusky, había abusado de él.
La mujer le dijo a Patriot-News que su hijo comenzó a actuar de forma extraña preguntándole sobre una base de datos de los “raros sexuales”.
El informe del chico condujo a una investigación de tres años, que culminó con cargos en contra de Sandusky relacionados con ocho presuntas víctimas.
El joven, identificado en los documentos del tribunal como la víctima número uno, acusó a Sandusky por cuatro años de abuso que iniciaron después de que un asistente de cátedra informó haber visto a Sandusky agredir sexualmente a un joven en una ducha en 2002. La fiscalía alega que los administradores ignoraron el informe y que su inacción permitió que continuara el patrón de abuso.
Es una realidad en muchos casos de abuso sexual infantil: las señales se pasan por alto o son ignoradas.
La mayoría de lo niños sufren de abuso por parte de una persona que conocen y en la que confían, de acuerdo con la Asociación Americana de Psicología. Se estima que al 60% de los perpetradores los conocen los niños, aunque no son miembros de la familia: son amigos de la familia, niñeras, cuidadores de niños y vecinos.
“La verdadera tragedia aquí es que muchas personas dentro de la organización bien podrían conocer esa actividad, ya sea por informes o por ser testigos de ella, pero no actúan”, dice R. Daryl Steiner, director del Hospital Infantil para la Prevención de Abusos y Protección Infantil de Akron en Ohio.
La atención de los padres es la primera línea de defensa para prevenir el abuso, dicen los expertos. Varios hablaron con CNN sobre cómo los padres deben hablar con sus hijos, cómo identificar a los posibles abusadores y cómo reconocer las señales de alerta que deben conducir a una investigación más profunda.
Establece una relación abierta con tu hijo
Una parte importante para prevenir el abuso es dejar que tus hijos sepan que te pueden contar absolutamente todo sin preocuparse de que se meterán en problemas, dice la psicóloga Elizabeth Lombardo, autora de A Happy You: Your Ultimante Prescription for Happiness (Un tú feliz: tu prescripción final para la felicidad).
Una relación abierta fomenta la confianza. Eso significa que los niños tienen más probabilidad de prestar atención cuando les dices que nunca deben estar a solas con un adulto, o la diferencia entre una caricia buena y una mala.
Debes estar presente, debes estar pendiente
Los padres a menudo bajan la guardia y se olvidan de lo básico, dice Steiner.
Debes estar pendiente del lugar en donde se encuentran tus hijos y con quién están. Asegúrate de que nunca estén solos con adultos en un lugar aislado y preséntate en sus actividades cuando sea posible. Eso no significa que asistas a todas las prácticas de béisbol, pero debes estar presente las suficientes veces para saber qué es lo que pasa y para asegurarte de que tu hijo nunca está solo con un adulto.
“Parece sentido común, porque lo es. Pero debes saber lo que hacen tus hijos y participar en sus vidas, no solo con un conocimiento general, sino con tu presencia física, eso te permite controlar la situación. También te establece como un padre activo en la vida de tu hijo, lo que te convierte en un obstáculo para alguien que intente abusar de él”.
Cuando elijas una organización o programa para tu hijo, asegúrate de que tiene la política de que los niños nunca deben estar a solas con un adulto. Asegúrate de que la atmósfera es abierta y transparente en el sentido literal sin puertas cerradas o sesiones privadas, y los padres siempre deben estar dispuestos a participar en las actividades.
Aprende a reconocer la conducta de riesgo de los adultos
Identificar el comportamiento de riesgo en los adultos con quienes dejas a tus hijos ayuda a prevenir el abuso, dice Sharon Doty, una experta en prevención del abuso infantil y fundadora de Empoderar a los Adultos — Proteger a los niños, una organización sin fines de lucro.
  • Las personas que quieren estar a solas con los niños: si un depredador logra alimentar una relación, podrías estar motivado a permitirle que esté solo con tu hijo si así lo pide. Simplemente di no, recomienda Doty.
  • Las personas que rompen las reglas de los padres: ten cuidado con las personas que le dan dulces o comida a tus hijos sin tu consentimiento o que permiten que tu hijo haga cosas que no le permites hacer. “Se crea una relación secreta. Debes abogar por no tener secretos mediante la enseñanza de que nunca es correcto que alguien les pida guardar un secreto a un padre”, dice Doty.
¿Cómo se supone que debes saber qué es lo que sucede detrás de ti?
“Si escuchas, a menudo lo sabrás. Escucha cuando hablan con otros chicos, escucha sus pláticas en el automóvil mientras manejas. Nota si se muestra renuente a hablar frente a tí. Observa los cambios de situación y de comportamiento”.
Reconoce las señales de alerta en tu hijo
Las jóvenes víctimas de abuso tienden a adoptar conductas inusuales para escapar de su tormento como una forma para hacerle frente, dice Steiner. Podrían empezar a vestirse desgarbados para volverse menos atractivos para su agresor.
Los niños tienden a retirarse o a aislarse por vergüenza.“Intentan escapar del abuso, de la tragedia y del daño que sienten, y no saben cómo hacerlo, así que intentan cambiar las circunstancias de sus vidas”, dice.
Otras señales de alerta podrían ser nuevos síntomas de depresión y ansiedad, un pobre rendimiento escolar o falta de interés en las actividades que solían gustarles, dice Lombardo. No soslayes si un niño ya no quiere ir a la práctica de futbol o si expresa repentinamente que el entrenador o el maestro le desagrada. Tómalo con seriedad y averigua el motivo.
Los adolescentes tienden a reaccionar con el abuso de sustancias como un medio para hacerle frente, dice.
“En general, no solemos dividir muy bien el estrés. Ya que el abuso es tan angustioso y perturbador para los chicos, no saben lo que deben hacer con el dolor, así que lo demuestran de otra manera”, dice.
Otras señales van desde cambios en el estado de ánimo y en los hábitos alimenticios hasta pistas más claras como un comportamiento sexual más parecido al de un adulto.
No tengas miedo de hablar con tu hijo
Es difícil preguntar a tu hijo sobre lo que pasa en su vida, especialmente cuando sospechas que existe un abuso. La clave es no hacerlo con una confrontación; sin expresar ira, angustia o preocupación: tú eres el adulto y el cuidador, después de todo, y tú estableces el tono, dice Lombardo. No hables en el camino a la escuela o antes de dormir. Escoge un momento cuando tengas tiempo para hablar libremente, sin limitaciones de tiempo.
Los padres deben de probar diferentes formas para iniciar una conversación como preparación para encontrar una con la que se sientan cómodos, dice Doty, la especialista en prevención de abuso sexual infantil.
Por ejemplo: “una vez me sucedió algo y me tomó mucho tiempo contárselo a alguien, pero me sentí mejor cuando lo hice”. O: “¿Qué es lo que más te gusta de tu entrenador, qué crees que está más o menos y qué es lo que menos te gusta?
“Incluso si no te lo cuentan directamente, podrían darte pistas de las cosas que te preocupan. Escucha tus instintos”, dice.

martes, 20 de noviembre de 2012

Victimización secundaria:Un dolor interminable


El drama que muchos niños y niñas viven a diario, siendo víctimas de delitos sexuales, se agrava cuando realizada la denuncia, no se les cree, se les interroga numerosas veces y encima se les realizan peritajes de credibilidad de relato.

Muchas veces se trata de niños abusados de forma crónica, desde muy pequeños y durante años. Denuncian con el temor de hacerle daño a quienes quieren, incluyendo a su agresor. Con la amenaza de ser los “culpables” de la destrucción de su familia, con el sentimiento de culpabilidad por haber sentido placer en algunas oportunidades, con la sensación de que traicionan la confianza de quien les pidió guardar silencio. “Es un juego”, “es nuestro secreto”. Todo eso y mucho más, ya viene como una pesada carga de los niños y niñas que denuncian que han sido abusados sexualmente.

Pero como adultos cuestionamos “la veracidad del relato”, pensamos a priori que, por el hecho de ser niños, pudieron haber sido “manipulados” o “presionados” por adultos para realizar tales afirmaciones. Los niños mienten, exageran, son manipulables por adultos con fines oscuros. Por eso es necesario hacer una pericia de credibilidad de relato.

Pero no contentos con eso, impediremos cualquier terapia reparatoria antes que se realicen los peritajes de daño y de credibilidad de relato, porque cualquier intervención psicológica anterior puede “ensuciar” dichos peritajes.

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Liga al artículo completo:
Victimización secundaria:Un dolor interminable

fuente: http://www.soyborderline.com



sábado, 17 de noviembre de 2012

CUENTOS Y LEYENDAS


Este es un escrito de mi amiga Némesis, claro y directo al grano. Cuando se quiere sanar aquello que nos deja en la mazmorra es la ignorancia, las falsas creencias, los tabús. Rompamos con todo eso...

CUENTOS Y LEYENDAS


Muchos de los que conocen mi historia se sorprenden del alcance del daño. Me preguntan porqué no lo dije entonces o dónde estaba mi madre para no verlo o no denunciarlo. Son cuestiones y comentarios que la mayoría de la gente hace por puro desconocimiento del tema. Alguno se ha espantado al conocer detalles que para mí son nimiedades, supongo que porque no es lo mismo vivirlo que oírlo de labios de un superviviente. Ya he dicho alguna vez que tendemos a minimizar nuestras propias historias como mecanismo de defensa. Ser consciente del horror de lo vivido me hace sentir mucha ansiedad. Es como si me “llenase” de algo que aún no sé como explicar, pero es algo que me sobrepasa y supongo que por eso intento no pensar en ello, vivir disociada de mis abusos. 

Pero he querido celebrar el próximo día mundial de prevención del Abuso Sexual Infantil intentando romper mitos que están muy arraigados en la sociedad poniendo mis propias vivencias como uno de los muchos ejemplos que los desmontan. Y son muchos mitos, así que no me voy a andar por las ramas. Vamos al grano. 

Para empezar de manera genérica, se considera abuso sexual infantil o pederastia a toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. 

Esto significa que Abuso Sexual Infantil es: Tener relaciones sexuales genitales u orales (cunnilingus, felación) con un niño o niña. Penetrar en el ano, vagina o boca del niño con el dedo, pene u objetos extraños. Tocar o manipular los genitales del niño o niña. Obligar al menor a tocar los genitales del agresor o manipularlos, a menudo bajo la apariencia de “juego”. Frotar el pene contra el cuerpo del niño o niña. Besar al pequeño de forma muy íntima. 

Hasta ahí supongo que todos lo tenemos mas o menos claro. Yo al menos lo tengo clarísimo, porque salvo los besos que jamás me dio, ni íntimos ni castos, en algún momento de mi infancia pasé por todas esas situaciones. 

Pero los abusos sexuales infantiles no terminan ahí. También lo son otras cosas que hizo mi padre: Mostrarme sus genitales con el pretexto de educarme, o “interesarse” por el desarrollo de mi cuerpo observándome al desvestirme, lavarme, en el aseo… Siempre había una escusa para tener que entrar cuando yo me aseaba. Y siempre quería ayudarme. Se masturbaba sobre y ante mí. Me decía que observase bien cómo lo hacía para aprender porque yo nunca lo realizaba bien. Para él, sobretodo a última hora, todo era “instructivo”. 

Hay mas cosas consideradas abusos sexuales, como hacer que el menor vea a otras personas realizar practicas sexuales u obligarle a que las tenga con una tercera persona… Esto aún me cuesta procesarlo, porque aún es reciente la revelación que tuve de mi padre y mi hermano mayor abusando juntos de mí, o por el temor implícito que llevo conmigo porque aún no sé si mi padre llevó a cabo su intención de que mi “mellizo” y yo tuviéramos sexo. Son temores que la parte de mi memoria que permanece en sombras aún no quiere revelarme. 

También son abusos mostrar ilustraciones y/o películas pornográficas al niño, o hacer fotografías y/o películas pornográficas del/con el niño. Por la época y los medios económicos de mi padre nunca fui expuesta a esas prácticas, así como tampoco fui prostituida por él (al menos que yo recuerde) pero el acoso por internet, que ahora cobra mayor protagonismo, es también un delito. Obligar a un menor a masturbarse en su presencia física o virtual, que se desnude ante la cámara de su ordenador o mostrar gestos y palabras obscenas es otra forma de abuso sexual. 

¿Te ha quedado claro? Pues que tu tío, padre, abuelo, primo, vecino, profe, sacerdote… te preguntara con diez años si querías un helado a cambio de ver el secreto que tiene dentro de los pantalones es abuso sexual infantil, formas parte de la estadística. Y si saliste corriendo y se lo dijiste a tu madre o al menos no volvió a molestarte has tenido mucha, mucha suerte. Ahora piensa en todos los niños que aceptaron el helado de ese cabrón. 

Ahora las cifras. Las estadísticas son escandalosas: 

1 de cada 4 niñas es abusada sexualmente antes de cumplir 18 años. 

1 de cada 6 niños es abusado sexualmente antes de cumplir 18 años. 

1 de cada 3 niñ@s ha tenido contacto por internet con un pedófilo sin saberlo. 

1 de cada 5 niñ@s es abordado sexualmente a través de internet. 

Casi el 70% de todos los asaltos sexuales (incluyendo los asaltos a adultos) ocurren a niños de menos de 17 años. 

Entre el 30 y el 40% de las víctimas son abusadas por un miembro de la familia. 

Otro 50% son abusadas por alguien fuera de la familia, pero a quien conocen y en quien confían. 

Aproximadamente el 40% es abusada por algún niño mayor conocido. 

Por lo tanto, sólo el 10% es abusada por un extraño. 

El abuso sexual puede ocurrir a cualquier edad, e incluso más tempranamente de lo que piensas: 

La edad media de los abusos sexuales denunciados es de 9 años. 

Más del 20% de los niños es abusado sexualmente antes de cumplir 8 años. 

Cerca del 50% de las víctimas de sodomía, violaciones con un objeto y tocamientos forzados son niños menores de 12 años. 

La evidencia de que un niño ha sido abusado sexualmente no es siempre obvia, y muchos niños no cuentan que han sido abusados. La mayoría de los niños no revela haber sido abusado, incluso si se le pregunta: 

Más del 30% de las víctimas nunca revela la experiencia a NADIE. Las víctimas pequeñas pueden no reconocer su victimización como un abuso sexual. 

Más del 80% de las víctimas niegan o son reacias a revelar el abuso. De las que sí lo revelan, aproximadamente el 75% lo hace accidentalmente. De aquellas que sí lo hace intencionalmente mas del 20% eventualmente se retracta aunque el abuso efectivamente haya ocurrido. El miedo es demasiado grande. 

Las falsas acusaciones constituyen sólo entre el 1 y el 4% de las denuncias. De éstas, el 75% son realizadas por adultos y el 25% por niños. Los niños sólo realizan falsas acusaciones el 0,5% de las veces. 

Pero vayamos por partes. Las cifras son frías, y el abuso sexual infantil es mucho mas que esas cifras que mucho se niegan a creer. ¿Cuántas veces has pensado esto al ver, leer o escuchar un caso de Abuso Sexual Infantil?: 

-Los abusos van acompañados de violencia. -Los abusadores son hombres con problemas psicológicos muy aparentes o enfermos psiquiátricos, las victimas, niñas. -La mayoría son desconocidos. -Un niño es abusado sólo por un adulto. -Los adultos son los únicos que abusan de niños. -Si le ocurriera a un niño de nuestro entorno, nos daríamos cuenta. -Ante la detección, la familia actuará. -No es obligatorio denunciar, es cosa de la madre, ella lo denunciará de inmediato. -Si denunciamos, será peor para el niño porque lo separarán de su familia. -Sólo se da en el tercer mundo, en determinadas clases sociales, familias desestructuradas y nivel sociocultural muy bajo. -Los niños “incitan” sin querer, no dicen la verdad o exageran. -Los niños pueden decir “no”, y cuando les ocurre, lo cuentan de inmediato. -Los niños abusados se convierten en abusadores. -El abuso infantil es poco frecuente - En la actualidad se producen mas que antes. -Los efectos son muy traumáticos - Sus consecuencias no son graves, los niños tienen la capacidad de olvidar los traumas. -No se puede prevenir. 

Todo esto son falsos mitos. 

Mi padre era violento, pero puedo decir que para mí no existía una conexión directa entre sexo y violencia previa. Alguna vez me ató en mi última etapa de mis abusos, pero mas como parte del “juego” que como imposición o castigo. Y hacía años que abusaba de mí sin violencia física. La mayoría de las víctimas que conozco sufrieron abusos sin ningún tipo de violencia, las estadísticas así lo señalan. Sus tácticas son el engaño y la manipulación. Cuando se trata de abuso intrafamiliar, es decir, que su víctima está muy cerca de él y tiene acceso en cualquier momento, su estrategia está muy bien medida. No tienen prisa, saben que tienen el alimento en casa y se pueden dedicar años a pulir su estrategia. Saben y conocen a toda la familia del menor, conocen perfectamente sus puntos débiles, lo que le gusta al niño o niña y que sus padres le tienen dosificado o prohibido para así ganarse su confianza. 

Por ejemplo, si el tío Ramón sabe que a María no le dejan comer chocolate, Ramón le dará chocolate a la niña. María le querrá por eso, porque la trata bien, juega con ella y le da chocolate a escondidas. Y un día, el tío Ramón toca “raro” a María. Y a continuación le pide que no diga nada. A cambio, el tío Ramón no dirá que María come chocolate. Y la trampa se cierra, porque ella no dirá nada si no quiere delatarse a sí misma. Para ella, tocar “raro” y comer chocolate sin permiso de mamá son dos “delitos” iguales y no se deben contar. Uno de esos “delitos” le da miedo y la hace sentir enormemente mal, el otro le gusta porque a los niños les encanta el chocolate, pero en su mente infantil no puede hablar ni del uno ni del otro sin delatarse. Y el abuso irá in crescendo, y la niña se irá sintiendo cada vez mas culpable. Porque si no se quejó cuando le tocó “raro” por primera vez, menos aún cuando sea ella la que toque a su tío cuando él se lo pida… Empiezan jugando y cuando te das cuenta ya no hay marcha atrás, ya no puedes escapar, ya no puedes decir que no, porque es demasiado tarde, es demasiado vergonzoso. 

El “Chocolate” de mi padre eran el miedo y mis Padrinos. El miedo implícito que percibía en su presencia, el miedo que yo veía en mi madre y mis hermanos. El premio eran mis Padrinos, si yo me portaba bien volvería con ellos. 

Borra la imagen del enfermo con gabardina que se la abre ante las niñas del parque. No es real. Son mucho mas sutiles, preparan bien sus encuentros y se aseguran de no ser interrumpidos por nadie. Conquistan a sus víctimas y encandilan a todos los adultos de su alrededor para que jamás sospechen de él. Incluso ellos mismos dirán que su interés por el niño o niña es precisamente para evitar que un pedófilo se aproveche del menor. Y se termina dejando al zorro al cuidado de las gallinas. 

Hay algo que siempre me ha llamado la atención. En las pocas películas, series o relatos de ficción en los que se describe con mayor o menor detalle el abuso sexual de cualquier tipo a un niño -normalmente niña-, la víctima siempre grita o llora sonoramente. Es total y absolutamente falso. Salvo en los escasísimos casos en los que media la violencia, los niños no gritan. Tal vez lloren alguna vez, pero nunca gritan. Cuando mi padre se metía en mi cama nunca me quejé, no me atrevía. El miedo es demasiado grande y te paraliza. La primera vez que me violó quise quejarme, aún oigo su susurro ordenándome absoluto silencio. 

Los adultos no son los únicos que abusan de niños. El agresor, estadísticamente hablando, suele ser un hombre adulto, pero también puede ser una mujer, un adolescente u otro niño no mucho mayor que tú. Conozco supervivientes abusadas por compañeros del colegio, o hermanos no mucho mayores que ellas o ellos. 

Es muy habitual que un niño no sea abusado sólo por un adulto. Que yo recuerde, he sido abusada por mi padre, por un vecino que tenía una hija de mi edad y por mi hermano, que tiene doce años mas que yo. Varias supervivientes de las que he leído su historia han sido abusadas por todos los miembros varones de la familia. Y no puedo decir mucho de aquellas que han sido prostituidas y ni siquiera pueden dar una cifra aproximada de abusadores en su infancia. Hablo de decenas de abusadores para una sola niña. 

Ni son enfermos, ni tienen problemas psicológicos. Lo que tienen es una perversión: les gustan los niños. Igual que a ti te gusta el chocolate. Pero el sexo con niños (o cualquier práctica de las que se consideran Abuso Sexual Infantil) destroza vidas, el chocolate, no. Son personas como tú, totalmente integradas en la sociedad, que en ocasiones gozan de prestigio social, y se aprovechan de su gran integración social precisamente para mantener a sus víctimas en el silencio durante años. ¿Quién te va a creer, con lo buena gente que es? Es imposible. Los que defienden a mi padre, dicen de él, que sólo era un ignorante sin estudios, muy trabajador, enfermo y pobre. Y no se limitó a las niñas de la familia. Mis hermanos varones también fueron víctimas de él. Y sin duda sabía bien lo que hacía. 

Con el tema familiar se puede hacer todo un tratado. Porque hay de todo. Muchas veces la familia quiere tanto a todos sus miembros que no saben o no pueden creer que eso pase en casa. Les parece imposible que su hermano, su cuñado, su padre, el abuelo, el sobrino, su propio hijo o su marido haya traicionado a la familia de esa manera. Y lo niegan, simplemente se niega. Mis familias minimizan o niegan mis abusos. Mi familia biológica dice que no fue para tanto, que sólo se dio una vez cuando yo tenía trece años -cuando me “pilló” mi hermana- e incluso sugieren que yo fui quien sedujo a mi padre. Parte de mi familia adoptiva reconoce los abusos cuando yo tenía apenas dos años de edad, niegan el resto, a pesar de informes posteriores remitidos al Alto Tribunal en los que se le informa de lo que yo misma les relaté en su día. 

Nunca subestimes el poder de la negación. No se da cuenta nadie. No se quiere ver. Y si alguna vez se percibe “algo raro” automáticamente se piensa que se están malinterpretando las cosas, porque esa persona que conocemos es imposible que haga esas cosas. Y si las evidencias son claras, tal vez intentes “vigilar” un poco mas para que no se repita, pero poco mas. 

En mi caso, todo el mundo sabía que mi padre tenía esa perversión. Abusó de mi hermana que es ocho años mayor que yo y de mi hermano doce años mayor que yo. Lo sabían mi madre, mis hermanos, mis Padrinos, el Alto Tribunal Tutelar de Menores... Y sus medidas fueron “vigilarle mas”. En eso se basan para asegurar que miento, que me he apropiado de la historia de mi hermana para manipularlos a todos. Se niegan en redondo a reconocer que en su vigilancia hubo errores de bulto, espacios en blanco, vacíos jurídicos. A mí me “separaban” de la familia por épocas, yo sólo veía a mi padre en vacaciones. Y si hubiese habido una separación permanente de él (de él, no de toda la familia) yo sería mas feliz. Si denunciamos y la justicia actúa como debe, separas al niño de un pedófilo. Debería importar poco si además es de la familia. Si en lugar de abusar de su hija, nieta, sobrina… hubiera asesinado a alguien ¿Le perdonarías su condena en la cárcel para no separarlo de su familia? 

Pero lo mas triste es el resultado de unos abusos intrafamiliares: Cuando se destapa el secreto, siempre, siempre, siempre, termina con la pérdida de parte de la familia del abusado. Tal vez de todos. Porque unos creen a la víctima, pero otros creerán al agresor. Yo tan sólo mantengo contacto con mi “mellizo”, que no recuerda nada y con el que no puedo hablar del tema. Y de los cinco miembros de mi familia adoptiva que siguen vivos, sólo puedo contar con una de las hermanas de mi Madrina. Al resto los he perdido, para bien o para mal. 

Los niños no incitan, los engañan. Precisamente caen el las redes de su abusador por su inocencia. De eso se aprovechan los pederastas. Me ofende mucho esta afirmación porque es uno de los argumentos principales de mi hermana: que tengo el “síndrome de Lolita”. Si no conoces la historia de Lolita mas que por esas películas tan eróticas de adolescentes de dieciséis o dieciocho años, te contaré que el libro es un relato de un hombre de cuarenta y cinco años y una niña de doce. Que el señor contrae matrimonio con la madre precisamente para acceder a la niña, que la niña se queda huérfana y él termina a solas con ella. Y que la historia está contada desde el punto de vista de un pedófilo que ve en los gestos de una chiquilla, guiños de seducción. 

Yo jamás busqué sexo. Si volvía con mi padre es porque realmente esperaba que esa vez me ofreciese un cariño entrañable y tierno. Era lo que yo le ofrecía. El me devolvió siempre caricias asquerosas que desearía borrar de mi memoria. Un niño no es rencoroso. No sabe enfadarse con nadie el tiempo suficiente como para que no vuelva a dirigirle la palabra. Ni siquiera cuando se siente traicionado. ¿Has intentado alguna ves explicar a un niño porque no te hablas con el tío Roberto? ¿Crees que la herencia de la abuela es un tema muy comprensible para una niña de doce años? 

Todos enseñamos a nuestros hijos que hay que hacer lo que mandan todos los adultos: papá, mamá, el abuelo, la tía, la profesora, el conserje del colegio, el cura de la catequesis… Y son incapaces de decir “no” porque no saben que pueden decir que no. Nadie les ha enseñado que esa orden de un adulto no se obedece. Cuando quieren apartarse de ello sienten que ya no pueden porque uno de los primeros engaños es que están siendo cómplices de un delito, y que si alguien se entera los acusarán a ellos, no a su abusador. Si te has creído durante diez años que existía Papa Noel, los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez, te crees cualquier cosa que te diga un adulto. Hasta hace poco yo estaba completamente convencida de que si hablaba, terminaría en la cárcel condenada por calumnias, porque después de cuarenta años, ya no tengo pruebas físicas que aportar a mi relato. Desde que abrí este blog, he pasado alguna noche en vela pensando en que me lo cerrarían y me condenarían por desacato o injurias. Aún me asalta ese pensamiento. ¿Cómo crees que razonaba yo con trece años? 

Un niño no miente. Puede creer lo que le digan, y si te sientas con un niño para que te cuente cómo es el Ratoncito Pérez te das cuenta en seguida que es una fantasía porque él mismo añadirá detalles fantásticos con intención de hacer el relato mas interesante, porque cree en ello, le gusta, y su imaginación lo hará ser mas creativo. Pero si le pides que te describa cómo prepara mamá las tostadas del desayuno, es muy posible que te sorprendas de su calidad en detalles. Los niños no mienten ante eso, porque una experiencia traumática no incentiva su imaginación. Al contrario, la mata. Los niños no saben hablar de sexo si no lo conocen. La mitad de las víctimas no lo denuncian por primera vez de manera firme antes de pasar al menos cinco años. Yo he tardado treinta en conseguir que se me escuche. Muchas víctimas morirán sin revelarlo. 

Me hace gracia esa afirmación que dice que los niños abusados se convierten en abusadores. Echa cuentas: un pedófilo tiene de media nueve niños/niñas en su historial antes de ser descubiertos. Si todos fueran futuros abusadores, teniendo en cuenta que este delito existe desde siempre… Todos los hombres serían abusadores, ¿no? ¿Tu eres abusador? ¿Abusaron de ti? ¿Abusas de niños? ¿Acaso todos los que fuimos abusados ahora somos abusadores? ¿Y las mujeres? Si hay mas niñas que niños ¿Por qué hay tan pocas mujeres abusadoras? (Ojo, las hay. El sexo débil también puede ser perverso) El porcentaje es mas amplio de lo que crees pero no todos los abusados se convierten en abusadores. Gracias a dios al crecer y madurar, la mayoría nos damos cuenta de lo ocurrido e intentamos no repetir en nuestro entorno las mismas agresiones ni los mismos errores que vimos en nuestra infancia. De hecho nos volvemos grandes defensores de la infancia y los débiles en general. No olvides que el abuso sexual no es una simple cuestión de sexo, sino de poder. Es una manera de agredir a otro que sabes que está en inferioridad de condiciones para someterlo a tu voluntad. Si abusas de un niño, harás de él lo que quieras. 

Ahora vamos a entrar en el terreno de las incongruencias: 

-El abuso infantil es poco frecuente - En la actualidad se producen mas que antes. 

¿En qué quedamos? ¿Es poco frecuente u ocurre mas que antes? Yo apostaría por la difusión. Creo que afortunadamente ahora se habla de ello, porque muchas “Lolitas” hemos decidido romper el silencio y denunciar lo que ocurre tras las puertas cerradas de los cuartos de los niños y niñas del mundo. Solo espero que hablar sea el primer paso, para que a continuación concienciemos a la sociedad y logremos eliminar estos tabúes y reparar leyes retrogradas que nos condenan al ostracismo. 

-Los efectos son muy traumáticos - Sus consecuencias no son graves, los niños tienen la capacidad de olvidar los traumas. 

Y vuelvo a preguntar: ¿En qué quedamos? ¿Son graves sus consecuencias o los niños son mas fuertes de lo que pensamos? Yo os lo aclaro. Sus consecuencias pueden ser gravísimas. Depende de cada persona. Como su capacidad de recuperación. El daño está relacionado con las consecuencias, no con el tipo de abuso. 

Y si, los niños sienten tanto o mas que tu. La diferencia es que si no pueden asumir una experiencia, la olvidan. Si el hecho es demasiado traumático lo olvidamos para que nuestra mente no se rompa. Pero el olvido no es permanente. En el momento en que estemos preparados para asumir esa experiencia el recuerdo volverá a nosotros exactamente como si ocurriese en ese momento, con todo el dolor, el miedo, la ansiedad y el pensamiento que experimentamos en aquellos terribles momentos. De ahí viene la leyenda urbana de que los niños no sufren, porque ni siquiera si se les pregunta te dirán lo que sienten. Es muy posible que ya no puedan recordarlo. ¿Sabías que hasta hace pocos años la cirugía a niños se realizaba sin anestesia? Se creía que no les dolía y que lo olvidaban. De hecho las mutilaciones genitales infantiles tan tradicionales en muchas culturas todavía, como las circuncisiones y las ablaciones, se hacen sin anestesia. 

Los niños no tienen capacidad para superar sus traumas. Pero tenemos una enorme capacidad para sobrevivir a ellos hasta que podamos afrontarlos y superarlos. Algunos de nuestros mecanismos para soportar los abusos han sido autodestructivos, y nos han producido secuelas, pero nos sirvieron en su día para salir adelante. Honrad eso y no nos juzguéis duramente. Y si además nos ayudáis a sobreponernos a esos efectos, la recuperación será completa. 

Se puede prevenir. Educando desde la sinceridad. Estoy convencida de que gran parte de nuestras secuelas están causadas por el tabú en el tema. Si te subes a un árbol y te rompes un brazo al caer cuando tienes 8 años ¿Tienes secuelas psicológicas de adulto? ¿sientes culpa? La culpa fue tuya por subirte al árbol. Y sin embargo se lo cuentas a tu madre para que te lleve al médico. ¿Y que hace tu madre? ¿te castiga por subirte al árbol y te dice que te aguantes con el brazo roto el resto de tu vida para que nadie se entere que te has subido al árbol y te has roto el brazo? Pues no. Lo primero que hace es llevarte al médico, a que te curen, te da mimos, te cuida... Con más razón cuando no fue por subir a un árbol sino porque te rompió el brazo tu hermano, tu primo, tu tío, tu abuelo, tu padre... 

El secreto es romper el silencio de todos. Es hablar con los niños desde muy pequeños de sexo. Es decir, con dos o tres años, cuando lo bañas y esté aprendiendo las partes del cuerpo, por ejemplo que tenemos pies, dedos, cabeza, rodillas, cuello, ombligo... también hay que explicarle que los niños tienen Pene y las niñas vagina. Nada de la "cosita" o "eso". Las cosas tienen nombre. Utilicémoslo. Así sabrán explicarnos desde muy pequeños que "el primo me obligó a que le tocase su pene" Y en ese momento ya le puedes explicar que esas partes, las que normalmente tapa un bañador, NI SE ENSEÑAN NI SE TOCAN. Nadie, bajo ningún concepto, salvo cuando estén enfermos, y en ese caso lo hace un médico pero siempre con mamá u otro adulto delante. Y que si alguien les toca ahí o ven a alguien que les enseña esa parte que siempre esconde el traje de baño, os lo digan de inmediato, diga lo que diga quien sea. Que no tengan miedo, que no les vais a reñir por contarlo. Que esos "secretos" son malos, como los personajes malvados que guardan secretos en las películas. Y que hay que contarlos. No es lo mismo guardar en secreto el regalo que papá le va a comprar a mamá que ese otro “secreto” que te hace sentir “rara”. Y eso se lo hay que decir muchas veces, jugando, cuando haya ocasión propicia para ello, que no se les olvide. Como cuando le dices que mire antes de cruzar la calle o que nunca se suba al coche de un desconocido. 

Leí hace poco que los Norteamericanos, a los que les encantan los estudios de mercado, hicieron un estudio sobre secuestros a niños en su país, y llegaron a la conclusión de que el 87% de esos secuestros se hubieran evitado si se enseñase correctamente a los niños como evitar situaciones de riesgo y pedir ayuda. Supongo que en este tema, no sería muy distinto. 

¿Qué propósito tiene pensar que sólo se da en el tercer mundo, en determinadas clases sociales, familias desestructuradas y nivel sociocultural muy bajo? Me temo que de nuevo la negación entra en juego. Una sociedad rica, culta y avanzada no puede tener semejantes perversiones. 

Yo pertenezco a una familia de extrema pobreza. Vivíamos en un barrio marginal de la zona obrera de una ciudad pequeña. Y además mi padre era inculto y violento. Pero no considero a mi país tercermundista. Y además esos parámetros no son la norma. Conozco infinidad de casos en los que la familia es un ejemplo de virtud, buena posición social e influencia. Y si salimos del ámbito exclusivamente intrafamiliar, el resto de los abusos se dan en el entorno mas conocido del menor. Por ejemplo los sacerdotes pederastas. Normalmente son los curas de la parroquia o de la catequesis, que conocen a todos los miembros de la familia, o los profesores, esos que hablan con las madres y les dicen que su hija tiene un gran potencial pero debe quedarse en clase un rato mas porque él quiere ayudarla por puro altruismo y vocación en su labor de educador. O el vecino que insiste en que le dejes al niño con él mientras haces la compra semanal en el hipermercado. 

Pero hay un dato mucho mas escalofriante. Los clientes de turismo sexual infantil en países del tercer mundo provienen de EEUU, España, Italia, Francia, Alemania, Bélgica y Australia en su mayoría. Los destinos más elegidos por los pedófilos son Bangkok, Camboya, Tailandia, Vietnam, México, Brasil, Guatemala entre otros. Esto mueve redes de prostitución infantil a nivel mundial y el negocio es muy lucrativo. Algún pedófilo ha resultado ser un reputado político o pertenecer a la nobleza. (¿Alguien se acuerda del Duque de Feria?) Y ha encontrado en su perversión dinero fácil. Lo que significa que nadie va a cambiar la ley si le va a estropear el negocio y su diversión. ¿te suena el argumento?, pues sí. Al negocio de la droga, el tráfico de armamento y la prostitución en general, le puedes añadir un negocio mas lucrativo todavía porque “no existe”: La prostitución infantil. 

Tu silencio es cómplice. Si no ayudas a romper estos mitos, seguirán funcionando y yo seguiré sintiendo vergüenza de hablar de mis abusos. Y eso me entierra. Porque el silencio es lo que me condenó a una infancia destruida y romperlo es lo que me sana. Y a nivel de denuncia igual. Si se calla se acaba protegiendo al agresor y a las redes de prostitución. Ni enfermos, ni locos, ni nada. Si no denuncias, si no ayudas a eliminar estos mitos, si no apoyas un cambio en las leyes que regulen y condenen con mas contundencia todos estos hechos, estás ayudando a perpetuar el delito y a que los delincuentes permanezcan impunes. 



“Si no eres parte de la solución, eres parte del problema” 
Vladímir Ilich Uliánov, «Lenin». (1870- 1924) político ruso y primer dirigente de la Unión Soviética.

martes, 9 de octubre de 2012

No quiero volver

Mamá

Ya lloré mucho pues no quería regresar. No te imaginas lo bien que me sentía cuando estaba en la casa, aunque supuestamente ésta es mi casa no la siento mi hogar (ahora me siento como en un hotel, y uno muy incómodo)

Pienso que no es justo que yo está aquí, pero desgraciadamente así tiene que ser.

Creo que me acostumbré muy rápido a estar todo el tiempo contigo, ahora se me va a hacer más difícil tratar de llevar la situación aquí. Lo bueno es que voy a la escuela por las tardes, sino te juro que me vuelvo loca.

De todas maneras se que tu y tu esposo siempre estarán conmigo (al menos eso creo) y yo les quiero mucho.

Ya me cansé ¿de qué? no estoy segura o no quiero saberlo pero, ¿sabes una cosa? no me costaría nada de trabajo dejar mis cosas.

¿Por qué no fueron las cosas de otra manera?

No pienses que ya no quiero a mi abuela, al contrario la quiero mucho, pero preferiría estar contigo.

Sé que tu también debiste sentirte triste, lo vi en tus ojos. ¡Mami yo no quería regresar! ¡No es justo!

Con todo mi amor, tu hija



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Hace unos días estuve haciendo algo de limpieza y me encontré con algunas cosas que había escrito de pequeña y de adolescente, fue una sorpresa pues pensaba que había quemado esas cartas. 

Lo que acaban de leer es una carta que le escribí a mi madre unos meses antes de ser violada por mi tío y decirlo. Yo pasaba los fines de semana en casa de mi madre, pero en esa ocasión fue más tiempo porque mis abuelos se encontraban fuera de la ciudad y me quedé al cuidado de mi madre, fueron unos días muy felices, no extrañaba para nada las comodidades con las que contaba en casa de mis abuelos. 

Llegó el día de volver a "mi casa" y no quería bajar del auto, lloré, supliqué... mi madre casi lloró conmigo, pero el resultado fue el de siempre... tenía que quedarme en aquella casa. Mi desahogo fue escribir esas líneas y seguir con mi vida. Mi madre nunca leyó esta carta, para mi no tenía sentido entregársela, no conseguiría cambiar la situación; si mis lágrimas y súplicas no pudieron no lo haría un pedazo de papel.

Las cosas desde entonces no han sido muy felices siempre pero han mejorado con el paso del tiempo.

Leer esa carta me hizo sentir algo de tristeza pero mi actitud ante eso es... "ya que", ahora mi vida es completamente distinta y me siento bien al respecto, hace un par de años en medio de una discusión le recordé esa noche y le dije como me sentí, así que al final de cuentas no me quedé con ello. 

El hubiera no existe, yo tengo mis demonios y mi madre los suyos.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Gente ASI

Cuando rompí el silencio lo único que conté en un principio fue la violación de la que fui víctima a los 16 años, recurrí a mis "amigos" de la escuela pero poco a poco las cosas fueron cambiando, algunas cosas y actitudes me hacían sentir incómoda y por otro lado ellos ya no me tomaban mucho en cuenta. Mi "amiga" les decía que para las reuniones no me avisaran, decía que inventé eso para escribir una historia o para irme a vivir con mi madre... y cosas por el estilo. El grupo constaba de 5, uno de ellos vivía cerca de mi casa y caminábamos juntos de regreso al salir de la escuela, él me contaba lo que sucedía.

No eran mis únicos amigos, en la escuela tenía otra amiga fuera de ese grupo que supo lo ocurrido y aunque me sentía decepcionada y traicionada por los demás no me sentía tan sola, sin embargo cada vez eran más notable el distanciamiento con los demás, lloraba de tristeza porque no entendía lo que ocurría.

Llegó el momento en que mi madre se hartó de la situación y hubo una reunión en casa de uno ellos, la madre de mi amigo estuvo presente, mi "amiga" parecía regañada (por lo menos así la recuerdo). Mi madre puso las cartas sobre la mesa, que no era ningún invento mío y que se dejaran de esos comentarios, incluso les dio una copia de la denuncia para que leyeran.

Mi "amiga" en su defensa dijo: - Es que yo no sabía... no sé como es la gente así

Me atrevo a decir que mi amiga tenía una personalidad narcisista y era un tanto bully con algunas personas, para mi lo que dijo fue una triste excusa, no recuerdo que se disculpara o que su actitud cambiara después de esa reunión; está de más decir que ellos para mi se convirtieron extraños, intenté llevar una amistad con los demás pero resultó imposible... por lo menos de mi parte.

¿Cómo es la gente ASI? ¿Cómo es la gente que ha sido violada?

¿Acaso sale un lunar peculiar en alguna parte del cuerpo? 
¿Se les encorvan las piernas? 
¿Les sale una joroba? 
¿En caso de ser mujeres las agredidas, salen corriendo aterrorizadas en cuanto les habla un hombre?
 ¿En caso de ser varones, se vuelven mandilones? 
¿Todos terminan prostituyéndose o drogándose?
¿Todos se encierran para siempre muertos de miedo?

¿¿Gente así??

No hay peor cosa que la ignorancia, quiero creer que dijo la verdad y que su forma de expresarlo fue nada más producto de la imprudencia de la edad, aunque en el fondo siento no es así.

Recuerdo que antes que todo terminara con ellos íbamos al cine, vimos Primal Fear, Sleepers, A time to kill. Todas esas películas tratan el tema de los abusos ¿acaso debí llorar en el cine para que me creyeran? ¿salir corriendo de la sala? ¿debí desaparecer de la escuela? ¿volverme pandillera?... ¡¿qué?!

Entonces... ¿cómo es la gente ASI? ¿cómo los identificas? ¿quiénes son?

Sólo tienes que mirarte al espejo, puedes ser tu y no recordarlo; puede ser tu mejor amig@, un familiar, un vecino, tu estrella favorita, el amor de tu vida...

Existen secuelas que son comunes en la mayoría, pero eso no quiere decir que sean una regla. Pueden pasar años de una "ordinaria normalidad" y de pronto el mundo se te viene abajo, puede que lo hayas sabido siempre y buscaste la forma de vivir de esa manera.

No todo lo que sale en la TV o en el cine es la norma. No todo lo que se dice por ahí tiene que ser verdad.

Si realmente tienes el valor y empatía necesarios verás la verdad en los ojos de quien te hace una confesión de abusos, podrás ver su dolor y su miedo. Y antes de decir algo, si no sabes, ya no hay pretexto para no aprender.

No solo los abusadores siguen siendo un peligro, la ignorancia también lo es y a veces es lo más destructivo.


sábado, 23 de junio de 2012

Aún así...


Me trago mi tristeza con un toque de amargura hasta vomitar el miedo y la angustia que me envenenan, espero a estar sola para hacerlo porque nadie a mi alrededor entiende mi dolor y todos dicen “ya pasó, olvídalo”. Sí, ya pasó; no, no lo puedo olvidar… había vivido muchos años como autómata, con todos mis demonios dormidos  pero han despertado y son reales y están en mi presente. Lo que pasó ya no me hace daño… son los demonios que se han quedado los que me hacen daño, eso no lo entienden. Es mi cruzada y nadie puede hacerlo por mi, pero sería lindo  en vez de escuchar un “ya pasó”, escuchar “tienes razón de sentirte así, sigue luchando como hasta ahora, has sido muy valiente”; sería lindo una mirada a los ojos en vez de una mirada hacia el suelo.
Hago un nuevo recuento de las espinas para descubrir que hay más con cada nuevo recuerdo, algunas se hunden más otras sólo están ahí, ya no las siento, otras todavía hacen sangrar mi alma. Poco a poco voy quitando algunas, pero siempre habrá espinas para quitar
Me envuelvo en una sábana de pesadillas para dormir, en contra de mi voluntad. Cada noche es una lucha a muerte entre mis fantasías y el infierno de mis recuerdos, la única baja soy yo.
Mi sonrisa es el escudo que me pongo todos los días para sentirme normal y no caerme a pedazos en cuanto pongo un pie en la calle a la hora de salir a la vida. Me preguntan si estoy bien… digo que sí, tan solo ha sido una mala noche… ¿mentira o verdad a medias?  Casi nunca contestaré que me siento fatal y que es porque mis demonios han estado acosándome… aunque esa sea la respuesta casi siempre.
Mi camino es largo.  A momentos  el paisaje es hermoso, tanto que parece un sueño; pero hay temporadas en que tienes que atravesar un pantano al que apenas sobrevives porque el lodo te llega hasta la cabeza, hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder mantenerte en la superficie y poder respirar… es un pantano traicionero y sin honor porque nunca te tragará por completo jugará contigo hasta que te canses o salgas.
Sigo aquí, sin embargo estoy muy cansada y ya no puedo volver al estado de animación suspendida en el que me encontré durante muchos años, ya no me serviría de nada… sólo me queda tomar un respiro y seguir ¿cómo lo hago cuando duele tanto vivir? Duele tanto que lo siento en cada fibra de mi cuerpo, el dolor es real y quisiera desgarrarme la piel para dejar de sentirlo.  ¿Cómo lo hago si siento el alma muerta? ¿Cómo lo hago si siento la voluntad quebrada? … sé que lo he hecho antes y cada vez he utilizado una herramienta diferente, pero ahora no encuentro una que funcione, es cansado buscarla mientras te esfuerzas por mantenerte cuerda y con vida, estoy cansada.
Estoy cansada y aún así lucho contra mis demonios, quito las espinas, desahogo mi miedo, paso malas noches, sonrío y me aferro a la vida. Duele tanto...
¡YA BASTA!


jueves, 14 de junio de 2012

Juego de niños

- ¿Pudo jugar?
- ¡No!... no fastidies
- Solo un ratito...
- ¡Que no! esto es un juego para niños, vete a tu cuarto 

No había niñas de mi edad con quien jugar cerca de la casa, admiraba a mis hermanos y quería divertirme como ellos que sí tenían amiguitos y sí se la pasaban todo el día divirtiéndose. Mis hermanos... que en realidad son mis tíos pero como mis abuelos se hicieron cargo de mi nos educaron como hermanos, jamás les llamé tíos siempre me dirigí a ellos por su nombre, la diferencia de edad entre ellos y yo es de tan solo 8 años, para mí eran mis hermanos... ellos me defenderían, me cuidarían y algo que me gustaba presumir es que son mellizos... 

Había días en que me demostraban su cariño, jugaban a las muñecas conmigo y nos inventábamos historias de héroes y villanos, me traían paletas heladas y me prestaban atención; aunque como en cualquier relación de hermanos habían rencillas por cosas como una caja de colores extraviada o travesuras por el estilo. No se cuando ocurrió, pero recuerdo quién fue el primero de ellos en convertirme en su muñeca a la hora de jugar... Les llamaré Ariel y Daniel. Y bueno... a momentos verán que hablaré de ellos como mis tíos y a momentos como mis hermanos... es complicado lo sé pero así fue lo normal para mi.

- ¿Pudo jugar?
- ... Esta bien, pero en nuestro cuarto
- ¡¿De veras?!
- Sí... vamos a jugar a la casita
-¡Sí!... voy por mis muñecas...
- No, no las traigas, hoy yo seré el papá y tu la mamá. Daniel y Emanuel serán nuestros hijos. Ahora espera a que prepare todo

Emanuel era un vecino que pasaba mucho tiempo en casa, amigo de mis tíos. La habitación de mis tíos tenía literas y Ariel se dedicó a acomodar una sábana debajo del colchón de la cama de arriba para que quedara sujetada y así quedara hecha la "casa", mientras tanto Daniel y Emanuel jugaban con unos cochecitos ignorando por completo lo que ocurría... ese juego en realidad sería entre Ariel y yo. La litera estaba arrinconada en una esquina de la habitación y en el rincón Ariel puso muchas almohadas y además puso más sábanas.

- Entra y acuéstate en sobre las almohadas... yo "voy a salir"... no te salgas

Lo escuché jugar con Daniel y Emanuel un rato y luego volvió, comenzó a tocarme por encima de la ropa y yo me sentí incómoda, comencé a dar patadas pero me sujetó con fuerza...

- Shhh, ¡cállate! si te oyen te van a acusar y te van a regañar

Me sujetó en ese momento las manos con fuerza, hasta que sentí que únicamente colgaban un par de trapos de mis muñecas, me recosté y me bajó la ropa interior... ese día supe lo que era que alguien se frotara en mi entrepierna... sentía que me quemaba porque él tenía puesta su ropa, después me manoseó y luego experimenté lo que era el sexo oral sin saber en realidad que eso era, yo simplemente me quedé quieta, apenas podía respirar y mi cuerpo se tensaba por completo. Después de eso jugar a la casita significaba otra cosa, yo accedía porque si no me lastimaba... me retorcía las manos, me sujetaba los brazos por detrás de la espalda hasta que sentía que se desprenderían o algo por estilo. Cuando intentaba alejarme mientras me hacía sexo oral me sujetaba de la cadera y me clavaba los dedos... terminé por entender que nunca le ganaría en cuanto al tamaño y a la fuerza; además siempre me amenazaba con que mi madre dejaría de quererme y que haría a la familia muy triste, siempre me decía que era una llorona y que era una tonta.

Cuando lo único que quería era lastimarme solo me sujetaba las manos y las retorcía, al principio yo lloraba y forcejeaba, pero aprendí que eso sólo lo animaba a lastimarme más, así que dejé de llorar, aprendí a controlar mi dolor, aprendí a desconectar partes de mi cuerpo para no sentir dolor y también aprendí que mi mejor defensa en esos momentos era dejar que me pegara a su cuerpo y morder... eso le daba risa y me decía "más fuerte... ¿ves? no me lastimas". Entonces ese juego dejó de ser divertido y dejó de hacerlo. ¿Si me defendía de eso por que no me defendía igual de la agresión sexual? porque se enojaba, su mirada se desorbitaba y se volvía más violento... parecía un animal; ya le había visto golpear a mi abuela, a Daniel... para someterlo se necesitaba de dos personas por lo menos, siempre se peleaba en la escuela... eso me daba miedo, con los otros juegos si me defendía su reacción era aburrimiento, cuando se metía entre mis piernas y yo intentaba defenderme aunque sea un poco su reacción era furia. Además le había quemado la cara a Daniel con un tenedor caliente por "juego", para ver qué pasaba; cuando eran más pequeños prendieron fuego a sus camas... 

Daniel fue iniciado en el juego de la casita poco tiempo después, yo ya no me negaba simplemente dejaba que pasara y mientras menos oposición ofreciera más rápido se acababa el asunto. De la litera y el juego de la casita pasamos al juego del escondite, pensé que estaría bien pero no fue así... el clóset se volvió la mazmorra y si intentaba defenderme me tapaban la boca y la nariz y volvería a respirar si cooperaba.

Ariel en cuanto tuvo novia me dejó en paz para ese entonces yo tenía unos 10 años... y me violó cuando yo tenía 16 años. 

Daniel era el "cariñoso" de los dos, eran ambas caras de la misma moneda, era más cuidadoso incluso gentil, qué estúpido suena eso... pero si los comparamos así eran las cosas, así son ellos. Los abusos de Daniel terminaron cuando tenía unos 11 o 12 años y jamás volvió a ponerme una mano encima. Era mi hermano favorito, porque me ayudaba con las tareas, iba por mi al colegio cuando mi abuelo no podía, veíamos la TV juntos y jugaba de otras maneras conmigo. Como dije en alguna ocasión... uno era el malo otro era el bueno.

Entre los 12 y los 16 años tuve un "descanso" de agresiones sexuales, pero seguían invadiendo mi privacidad, seguían tomando mis cosas sin permiso,seguían burlándose de mi peso y de mi gustos. Yo ya no era necesaria porque ya tenían novia, pero eso no les impedía seguir humillándome de otras maneras.

Antes pensaba que yo era la consentida de mi abuela, porque siempre tenía lo que quería pero desde hace unas semanas pienso que más bien eran indemnizaciones... siempre, cada vez que ellos me hacían algo ya sea romper un juguete, comerse una golosina mía o que me hicieran llorar por una broma pesada mi abuela decía "déjalos ya luego te compro otro", "déjalos no les hagas caso", "déjalos ya van a ver"... pero jamás vi que les quiten su mesada para reponer mi juguete roto, jamás vi que les mandaran a la tienda para que compraran una golosina para reponer la que se habían comido, jamás vi que les prohibieran ir a alguna fiesta... Después de la violación mi abuela me compró todo aquello que yo quise, da qué pensar ¿no es así?

Ariel ya ha abusado de su hijastra, Daniel tiene una hija y no sé que pasará... a veces pienso que es tan víctima de Ariel como yo pero eso no es excusa o justificación para lo que me hicieron, la diferencia de edad entre los hijos de mi madre con su esposo y yo es de 9 años, y NUNCA se me cruzó por la mente jugar a "la casita" con ellos, cuando me decían que les cambiara el pañal me sentía lo peor del mundo y cuando me decían que les bañara era peor... me sentía morir, sentía que era una persona horrible, ante mi nerviosismo mi madre y mi abuela pensaban que era porque jamás había atendido a un bebé pero que tenía que aprender. 

Yo tenía unos 4 o 5 años cuando jugaba a "la casita" con mis tíos, habrá quien diga que es imposible, que estaba muy pequeña para tener recuerdos tan claros de esa edad... pues sí  los tengo  y no solo recuerdo esos hechos, recuerdo algunos juegos del jardín de niños o mi fiesta de 4 años y algunos paseos al zoológico. Tengo muy buena memoria en cuanto a las imágenes... y esa buena memoria es mi maldición, porque cuando esas imágenes se conectan con los sentimientos y el recuerdo se completa y vivo un infierno.

En los últimos meses me he preguntado algunas cosas: ¿quién les enseñó eso? ¿quién les hizo eso? ¿fue mi abuela y por eso les defiende de modo tan demente... para no ser descubierta? ¿fue alguna visita? mi abuela daba posada casi cualquiera (ya saben ella tan caritativa y generosa) ¿fue el familiar de alguno de sus amigos? ¿QUIÉN? ¿QUIÉN? ¿QUIÉN?; sé que no tendré respuestas, sé que eran unos niños pero no puedo sentir pena por ellos... no puedo... yo escogí no hacer pasar a mis hermanos menores por el infierno donde me llevaron... mis tíos pudieron haber hecho lo mismo por mí. Mis hermanos menores han sufrido mis secuelas, mi manía de controlar mis cosas, mis explosiones de histeria... es algo que lamento mucho, pero en ese entonces ni yo misma sabía lo que me pasaba y he intentado compensarlo estando para ellos cada vez que me necesitan.

Para muchos el monstruo es alguien mucho mayor, alguien con cara de hombre y que ya tiene la edad suficiente para tener una barba tupida y las manos callosas por el trabajo, mis monstruos son unos niños. Por mucho tiempo menosprecié mi historia por esto (aún lo hago), sentía que no tenía derecho a quejarme o hablar de ello porque no se trataba del estereotipo del hombre borracho y maltratador... ¡eran unos niños, por el amor de Dios!

A pesar de todo esto me siento aliviada... no tengo idea de cuán larga es la cadena de abusos en mi familia, pero al menos yo, en lo que a mi me toca, la pude romper y espero que los juegos de niños de mis hermanos menores hayan sido solo eso y que no haya llegado la influencia de mis tíos a ellos, espero haber roto el silencio a tiempo, mi madre dice que si y yo le pido a Dios con la poca fé que me queda que así sea.

Hasta la fecha me da tristeza el ver que los niños jueguen, no puedo recordar el haber jugado con tanta inocencia y felicidad, pero al mismo tiempo me da gusto que puedan hacerlo, me da gusto pensar que hay niños cuya infancia es verdaderamente feliz.


lunes, 30 de abril de 2012

¿QUE NECESITAN LAS VICTIMAS DE A.S.I?


Las personas son como los paracaídas. Si no están ahí la primera vez que las necesitas, lo más probable es que nunca las vuelvas a necesitar."

Lo que yo necesito de mi familia, de mis amigos y de mí misma

Necesito que me tengan paciencia y fe en que me voy a recuperar completamente. Me puede tomar dos años o cinco años o la vida entera, pero necesito que confíen en mi posibilidad de sanar y de superar el trauma que tan exitosamente ignoraron durante mi infancia. Sólo porque no se dan cuenta de que estoy tratando de recuperarme, no significa que no esté tratando.

Necesito que honren el poder sanador del sueño. El cerebro es una máquina brillante que procesa miles de millones de datos por segundo y que utiliza el sueño para bloquear estímulos externos y ordenar los eventos del día. Por lo menos en las primeras etapas de mi proceso de sanación quiero y necesito dormir mucho.

Necesito que asuman que hay muchas cosas que he olvidado. Hay muchas piezas del puzle que aún no encajan en mi cerebro, muchos eventos que están fragmentados y tengo muchas lagunas mentales. Necesito que entiendan que eso no significa que esté mintiendo ni imaginando cosas. No estoy loca, sólo estoy tremendamente herida y traumatizada.

Necesito que entiendan que mis autolesiones no son una manera de llamar la atención, ni de manipular a las personas, ni de lograr lo que quiero. Necesito que las vean como lo que son, una forma de expresar emociones que me agobian y que no logro verbalizar, una manera de sentir cuando estoy anestesiada, una manera de volver a mi cuerpo y una manera de aliviar la culpa que me sobrecoge al recordar.

Necesito que superen la "ética del perdón instantáneo" y que entiendan que antes de perdonar a mi abusador, debo sanar yo. No me pidan que perdone a quien me hizo daño. No sanaré por el solo hecho de perdonar, sino que por el contrario, cuando esté sana, el perdón saldrá solo (o puede que ni siquiera lo necesite).

Necesito que me ayuden a vencer el miedo al tacto. Que me abracen, que me acaricien el brazo, mi pelo, que sean cariñosos conmigo. Cuando me hablen, lo que me digan no es tan importante comparado con cómo me lo digan. Lo que me hagan, no es tan importante comparado con cómo me lo hagan. Necesito que se muestren tal como son, necesito que me ayuden a poder volver a confiar en la gente.

Necesito desafiar mis sistemas cerebrales. Creo que hay esquemas en mi cerebro que fueron desordenados cuando aún era muy pequeña, y sé que es de vital importancia desafiar mi sistema cerebral antes de que más esquemas se vean afectados. Necesito emprender cosas que desafíen mi intelecto, que requieran algo de mí. No necesito que me protejan de mis pensamientos, sino que potencien mis capacidades.

Necesito que me amen - no a la persona que era antes, sino que a la persona en la que me he convertido. La persona que "habría podido llegar a ser" murió a los 8 años, la primera vez en que tengo el recuerdo certero de haber sido abusada sexualmente. A lo mejor parece como si aún fuese la misma persona, pero soy diferente - y necesito que acepten eso.

Necesito definir mis prioridades en base a lo que quiero recuperar primero. Me impidieron potenciar y desarrollar muchas habilidades y cualidades a muy temprana edad. Necesito que acepten mi definición de prioridades y, si es posible, que me ayuden a sostenerlas en el tiempo.

Necesito que se centren en mis capacidades, no en mis discapacidades. Necesito celebrar mis triunfos, por muy pequeños que sean, éstos me inspiran e incitan a seguir adelante. Si es que estoy respirando correctamente, necesito celebrar que estoy viva, y respirar más profundamente. Si es que tropiezo, entonces necesito celebrar cuando estoy de pie. Es muy fácil centrarse en mis discapacidades porque son muchas, pero necesito que mis triunfos también sean celebrados.

Necesito permitirme ser apoyada y recibir amor y ayuda. Es difícil saber cuán bien me voy a recuperar. Necesito dejar de estorbarme. Necesito dejar de martirizarme por ser menos. Necesito dejar que mi cerebro sane. Necesito que me den un poco de tregua y no me agobien tanto. Soy diferente y a lo mejor hasta más débil que ustedes, y eso está bien.

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