jueves, 14 de junio de 2012

Juego de niños

- ¿Pudo jugar?
- ¡No!... no fastidies
- Solo un ratito...
- ¡Que no! esto es un juego para niños, vete a tu cuarto 

No había niñas de mi edad con quien jugar cerca de la casa, admiraba a mis hermanos y quería divertirme como ellos que sí tenían amiguitos y sí se la pasaban todo el día divirtiéndose. Mis hermanos... que en realidad son mis tíos pero como mis abuelos se hicieron cargo de mi nos educaron como hermanos, jamás les llamé tíos siempre me dirigí a ellos por su nombre, la diferencia de edad entre ellos y yo es de tan solo 8 años, para mí eran mis hermanos... ellos me defenderían, me cuidarían y algo que me gustaba presumir es que son mellizos... 

Había días en que me demostraban su cariño, jugaban a las muñecas conmigo y nos inventábamos historias de héroes y villanos, me traían paletas heladas y me prestaban atención; aunque como en cualquier relación de hermanos habían rencillas por cosas como una caja de colores extraviada o travesuras por el estilo. No se cuando ocurrió, pero recuerdo quién fue el primero de ellos en convertirme en su muñeca a la hora de jugar... Les llamaré Ariel y Daniel. Y bueno... a momentos verán que hablaré de ellos como mis tíos y a momentos como mis hermanos... es complicado lo sé pero así fue lo normal para mi.

- ¿Pudo jugar?
- ... Esta bien, pero en nuestro cuarto
- ¡¿De veras?!
- Sí... vamos a jugar a la casita
-¡Sí!... voy por mis muñecas...
- No, no las traigas, hoy yo seré el papá y tu la mamá. Daniel y Emanuel serán nuestros hijos. Ahora espera a que prepare todo

Emanuel era un vecino que pasaba mucho tiempo en casa, amigo de mis tíos. La habitación de mis tíos tenía literas y Ariel se dedicó a acomodar una sábana debajo del colchón de la cama de arriba para que quedara sujetada y así quedara hecha la "casa", mientras tanto Daniel y Emanuel jugaban con unos cochecitos ignorando por completo lo que ocurría... ese juego en realidad sería entre Ariel y yo. La litera estaba arrinconada en una esquina de la habitación y en el rincón Ariel puso muchas almohadas y además puso más sábanas.

- Entra y acuéstate en sobre las almohadas... yo "voy a salir"... no te salgas

Lo escuché jugar con Daniel y Emanuel un rato y luego volvió, comenzó a tocarme por encima de la ropa y yo me sentí incómoda, comencé a dar patadas pero me sujetó con fuerza...

- Shhh, ¡cállate! si te oyen te van a acusar y te van a regañar

Me sujetó en ese momento las manos con fuerza, hasta que sentí que únicamente colgaban un par de trapos de mis muñecas, me recosté y me bajó la ropa interior... ese día supe lo que era que alguien se frotara en mi entrepierna... sentía que me quemaba porque él tenía puesta su ropa, después me manoseó y luego experimenté lo que era el sexo oral sin saber en realidad que eso era, yo simplemente me quedé quieta, apenas podía respirar y mi cuerpo se tensaba por completo. Después de eso jugar a la casita significaba otra cosa, yo accedía porque si no me lastimaba... me retorcía las manos, me sujetaba los brazos por detrás de la espalda hasta que sentía que se desprenderían o algo por estilo. Cuando intentaba alejarme mientras me hacía sexo oral me sujetaba de la cadera y me clavaba los dedos... terminé por entender que nunca le ganaría en cuanto al tamaño y a la fuerza; además siempre me amenazaba con que mi madre dejaría de quererme y que haría a la familia muy triste, siempre me decía que era una llorona y que era una tonta.

Cuando lo único que quería era lastimarme solo me sujetaba las manos y las retorcía, al principio yo lloraba y forcejeaba, pero aprendí que eso sólo lo animaba a lastimarme más, así que dejé de llorar, aprendí a controlar mi dolor, aprendí a desconectar partes de mi cuerpo para no sentir dolor y también aprendí que mi mejor defensa en esos momentos era dejar que me pegara a su cuerpo y morder... eso le daba risa y me decía "más fuerte... ¿ves? no me lastimas". Entonces ese juego dejó de ser divertido y dejó de hacerlo. ¿Si me defendía de eso por que no me defendía igual de la agresión sexual? porque se enojaba, su mirada se desorbitaba y se volvía más violento... parecía un animal; ya le había visto golpear a mi abuela, a Daniel... para someterlo se necesitaba de dos personas por lo menos, siempre se peleaba en la escuela... eso me daba miedo, con los otros juegos si me defendía su reacción era aburrimiento, cuando se metía entre mis piernas y yo intentaba defenderme aunque sea un poco su reacción era furia. Además le había quemado la cara a Daniel con un tenedor caliente por "juego", para ver qué pasaba; cuando eran más pequeños prendieron fuego a sus camas... 

Daniel fue iniciado en el juego de la casita poco tiempo después, yo ya no me negaba simplemente dejaba que pasara y mientras menos oposición ofreciera más rápido se acababa el asunto. De la litera y el juego de la casita pasamos al juego del escondite, pensé que estaría bien pero no fue así... el clóset se volvió la mazmorra y si intentaba defenderme me tapaban la boca y la nariz y volvería a respirar si cooperaba.

Ariel en cuanto tuvo novia me dejó en paz para ese entonces yo tenía unos 10 años... y me violó cuando yo tenía 16 años. 

Daniel era el "cariñoso" de los dos, eran ambas caras de la misma moneda, era más cuidadoso incluso gentil, qué estúpido suena eso... pero si los comparamos así eran las cosas, así son ellos. Los abusos de Daniel terminaron cuando tenía unos 11 o 12 años y jamás volvió a ponerme una mano encima. Era mi hermano favorito, porque me ayudaba con las tareas, iba por mi al colegio cuando mi abuelo no podía, veíamos la TV juntos y jugaba de otras maneras conmigo. Como dije en alguna ocasión... uno era el malo otro era el bueno.

Entre los 12 y los 16 años tuve un "descanso" de agresiones sexuales, pero seguían invadiendo mi privacidad, seguían tomando mis cosas sin permiso,seguían burlándose de mi peso y de mi gustos. Yo ya no era necesaria porque ya tenían novia, pero eso no les impedía seguir humillándome de otras maneras.

Antes pensaba que yo era la consentida de mi abuela, porque siempre tenía lo que quería pero desde hace unas semanas pienso que más bien eran indemnizaciones... siempre, cada vez que ellos me hacían algo ya sea romper un juguete, comerse una golosina mía o que me hicieran llorar por una broma pesada mi abuela decía "déjalos ya luego te compro otro", "déjalos no les hagas caso", "déjalos ya van a ver"... pero jamás vi que les quiten su mesada para reponer mi juguete roto, jamás vi que les mandaran a la tienda para que compraran una golosina para reponer la que se habían comido, jamás vi que les prohibieran ir a alguna fiesta... Después de la violación mi abuela me compró todo aquello que yo quise, da qué pensar ¿no es así?

Ariel ya ha abusado de su hijastra, Daniel tiene una hija y no sé que pasará... a veces pienso que es tan víctima de Ariel como yo pero eso no es excusa o justificación para lo que me hicieron, la diferencia de edad entre los hijos de mi madre con su esposo y yo es de 9 años, y NUNCA se me cruzó por la mente jugar a "la casita" con ellos, cuando me decían que les cambiara el pañal me sentía lo peor del mundo y cuando me decían que les bañara era peor... me sentía morir, sentía que era una persona horrible, ante mi nerviosismo mi madre y mi abuela pensaban que era porque jamás había atendido a un bebé pero que tenía que aprender. 

Yo tenía unos 4 o 5 años cuando jugaba a "la casita" con mis tíos, habrá quien diga que es imposible, que estaba muy pequeña para tener recuerdos tan claros de esa edad... pues sí  los tengo  y no solo recuerdo esos hechos, recuerdo algunos juegos del jardín de niños o mi fiesta de 4 años y algunos paseos al zoológico. Tengo muy buena memoria en cuanto a las imágenes... y esa buena memoria es mi maldición, porque cuando esas imágenes se conectan con los sentimientos y el recuerdo se completa y vivo un infierno.

En los últimos meses me he preguntado algunas cosas: ¿quién les enseñó eso? ¿quién les hizo eso? ¿fue mi abuela y por eso les defiende de modo tan demente... para no ser descubierta? ¿fue alguna visita? mi abuela daba posada casi cualquiera (ya saben ella tan caritativa y generosa) ¿fue el familiar de alguno de sus amigos? ¿QUIÉN? ¿QUIÉN? ¿QUIÉN?; sé que no tendré respuestas, sé que eran unos niños pero no puedo sentir pena por ellos... no puedo... yo escogí no hacer pasar a mis hermanos menores por el infierno donde me llevaron... mis tíos pudieron haber hecho lo mismo por mí. Mis hermanos menores han sufrido mis secuelas, mi manía de controlar mis cosas, mis explosiones de histeria... es algo que lamento mucho, pero en ese entonces ni yo misma sabía lo que me pasaba y he intentado compensarlo estando para ellos cada vez que me necesitan.

Para muchos el monstruo es alguien mucho mayor, alguien con cara de hombre y que ya tiene la edad suficiente para tener una barba tupida y las manos callosas por el trabajo, mis monstruos son unos niños. Por mucho tiempo menosprecié mi historia por esto (aún lo hago), sentía que no tenía derecho a quejarme o hablar de ello porque no se trataba del estereotipo del hombre borracho y maltratador... ¡eran unos niños, por el amor de Dios!

A pesar de todo esto me siento aliviada... no tengo idea de cuán larga es la cadena de abusos en mi familia, pero al menos yo, en lo que a mi me toca, la pude romper y espero que los juegos de niños de mis hermanos menores hayan sido solo eso y que no haya llegado la influencia de mis tíos a ellos, espero haber roto el silencio a tiempo, mi madre dice que si y yo le pido a Dios con la poca fé que me queda que así sea.

Hasta la fecha me da tristeza el ver que los niños jueguen, no puedo recordar el haber jugado con tanta inocencia y felicidad, pero al mismo tiempo me da gusto que puedan hacerlo, me da gusto pensar que hay niños cuya infancia es verdaderamente feliz.


lunes, 30 de abril de 2012

¿QUE NECESITAN LAS VICTIMAS DE A.S.I?


Las personas son como los paracaídas. Si no están ahí la primera vez que las necesitas, lo más probable es que nunca las vuelvas a necesitar."

Lo que yo necesito de mi familia, de mis amigos y de mí misma

Necesito que me tengan paciencia y fe en que me voy a recuperar completamente. Me puede tomar dos años o cinco años o la vida entera, pero necesito que confíen en mi posibilidad de sanar y de superar el trauma que tan exitosamente ignoraron durante mi infancia. Sólo porque no se dan cuenta de que estoy tratando de recuperarme, no significa que no esté tratando.

Necesito que honren el poder sanador del sueño. El cerebro es una máquina brillante que procesa miles de millones de datos por segundo y que utiliza el sueño para bloquear estímulos externos y ordenar los eventos del día. Por lo menos en las primeras etapas de mi proceso de sanación quiero y necesito dormir mucho.

Necesito que asuman que hay muchas cosas que he olvidado. Hay muchas piezas del puzle que aún no encajan en mi cerebro, muchos eventos que están fragmentados y tengo muchas lagunas mentales. Necesito que entiendan que eso no significa que esté mintiendo ni imaginando cosas. No estoy loca, sólo estoy tremendamente herida y traumatizada.

Necesito que entiendan que mis autolesiones no son una manera de llamar la atención, ni de manipular a las personas, ni de lograr lo que quiero. Necesito que las vean como lo que son, una forma de expresar emociones que me agobian y que no logro verbalizar, una manera de sentir cuando estoy anestesiada, una manera de volver a mi cuerpo y una manera de aliviar la culpa que me sobrecoge al recordar.

Necesito que superen la "ética del perdón instantáneo" y que entiendan que antes de perdonar a mi abusador, debo sanar yo. No me pidan que perdone a quien me hizo daño. No sanaré por el solo hecho de perdonar, sino que por el contrario, cuando esté sana, el perdón saldrá solo (o puede que ni siquiera lo necesite).

Necesito que me ayuden a vencer el miedo al tacto. Que me abracen, que me acaricien el brazo, mi pelo, que sean cariñosos conmigo. Cuando me hablen, lo que me digan no es tan importante comparado con cómo me lo digan. Lo que me hagan, no es tan importante comparado con cómo me lo hagan. Necesito que se muestren tal como son, necesito que me ayuden a poder volver a confiar en la gente.

Necesito desafiar mis sistemas cerebrales. Creo que hay esquemas en mi cerebro que fueron desordenados cuando aún era muy pequeña, y sé que es de vital importancia desafiar mi sistema cerebral antes de que más esquemas se vean afectados. Necesito emprender cosas que desafíen mi intelecto, que requieran algo de mí. No necesito que me protejan de mis pensamientos, sino que potencien mis capacidades.

Necesito que me amen - no a la persona que era antes, sino que a la persona en la que me he convertido. La persona que "habría podido llegar a ser" murió a los 8 años, la primera vez en que tengo el recuerdo certero de haber sido abusada sexualmente. A lo mejor parece como si aún fuese la misma persona, pero soy diferente - y necesito que acepten eso.

Necesito definir mis prioridades en base a lo que quiero recuperar primero. Me impidieron potenciar y desarrollar muchas habilidades y cualidades a muy temprana edad. Necesito que acepten mi definición de prioridades y, si es posible, que me ayuden a sostenerlas en el tiempo.

Necesito que se centren en mis capacidades, no en mis discapacidades. Necesito celebrar mis triunfos, por muy pequeños que sean, éstos me inspiran e incitan a seguir adelante. Si es que estoy respirando correctamente, necesito celebrar que estoy viva, y respirar más profundamente. Si es que tropiezo, entonces necesito celebrar cuando estoy de pie. Es muy fácil centrarse en mis discapacidades porque son muchas, pero necesito que mis triunfos también sean celebrados.

Necesito permitirme ser apoyada y recibir amor y ayuda. Es difícil saber cuán bien me voy a recuperar. Necesito dejar de estorbarme. Necesito dejar de martirizarme por ser menos. Necesito dejar que mi cerebro sane. Necesito que me den un poco de tregua y no me agobien tanto. Soy diferente y a lo mejor hasta más débil que ustedes, y eso está bien.

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